A Agustín
En este momento, él está a tu lado: sin moverse, sin mirarte, pegadísimo a tu hombro. Vos no lo ves, ni siquiera llegás a oírlo. No tiene un nombre definido, puede llamarse de mil formas diferentes; pero lo más asombroso de todo es que está jugando y jugando con vos.
De pronto se levanta y te mira, sus ojos tienen un tono triste que su sonrisa logra tapar. Apoya una mano en tu cabeza y no te das cuenta. Vos nada, seguís sin verlo, lees, no sos de hacerle caso a este tipo de cosas ¿Y querés que te diga algo? Me parece bien.
Aún así, sin saber por qué y cuidando que nadie lo advierta te acomodás el pelo tratando de descubrirlo; y él te abraza, en serio ¡Te abraza! quiere meterse en tu cuerpo, poseerte.
Ahora está en tu interior y empieza a hablarte, te hace creer que lo que estás pensando es tu creación, pero no. Por las dudas te mirás las manos, te palpás por todas partes y todo sigue igual... pero la verdad es que él está reconociendo su nuevo cuerpo.
...ya no existís ¿Y para qué contartelo? Ya no sos vos, sos él, apenas te acordás cómo fue que viniste a parar aquí; y el tiempo se acelera, pasa muy rápido; y de repente ya no necesitás ese viejo cuerpo y conseguís otro, con vida propia y realmente tuyo, ya no tenés que fingir ante nadie. Y el tiempo es cada vez más veloz.
El comienzo de tu vida se te hace borroso, no sabés si es un sueño u otra cosa, pero en tu memoria, crees guardar la primera vez que lo viste al viejo, cuando sentiste ese impulso loco de abrazarlo y el no se daba cuenta de nada, de nada. En ese sentido, es igual a vos.
De pronto se levanta y te mira, sus ojos tienen un tono triste que su sonrisa logra tapar. Apoya una mano en tu cabeza y no te das cuenta. Vos nada, seguís sin verlo, lees, no sos de hacerle caso a este tipo de cosas ¿Y querés que te diga algo? Me parece bien.
Aún así, sin saber por qué y cuidando que nadie lo advierta te acomodás el pelo tratando de descubrirlo; y él te abraza, en serio ¡Te abraza! quiere meterse en tu cuerpo, poseerte.
Ahora está en tu interior y empieza a hablarte, te hace creer que lo que estás pensando es tu creación, pero no. Por las dudas te mirás las manos, te palpás por todas partes y todo sigue igual... pero la verdad es que él está reconociendo su nuevo cuerpo.
...ya no existís ¿Y para qué contartelo? Ya no sos vos, sos él, apenas te acordás cómo fue que viniste a parar aquí; y el tiempo se acelera, pasa muy rápido; y de repente ya no necesitás ese viejo cuerpo y conseguís otro, con vida propia y realmente tuyo, ya no tenés que fingir ante nadie. Y el tiempo es cada vez más veloz.
El comienzo de tu vida se te hace borroso, no sabés si es un sueño u otra cosa, pero en tu memoria, crees guardar la primera vez que lo viste al viejo, cuando sentiste ese impulso loco de abrazarlo y el no se daba cuenta de nada, de nada. En ese sentido, es igual a vos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario